¿Cuál es la relación entre las emociones y la postura corporal?

¿Sabías que tus emociones están muy relacionadas con tu postura?¿Quiéres conocer más acerca de esta relación? te invito a echarle un vistazo a este texto que BodyMind trae para ti.

¿Qué es la postura corporal?

La concepción clásica de las posturas es decir que se tiene una mala postura y una buena postura, sin embargo, desde BodyMind la postura va mucho más allá que esa característica superficial que sirve solo para culpabilizarse, poco más se puede aprender de ahí que a pegarnos latigazos y a fracasar.

La concepción bioenergética de la postura da a entender que no es igual en todas las personas, son diversas. Desde esta visión se puede tener imaginar cómo es una persona, cómo ve la vida y cómo se enfrenta a la vida esa persona según sus posturas.

Se pueden identificar las tensiones y las cargas que cada uno tiene dentro de su cuerpo.

¿Cómo se determina la postura corporal?

La visión clásica alega que hay una relación entre lo físico, emocional y psicológico. Nuestra concepción es muy distinta a esta, ya que creemos que el cuerpo, emoción y mente están en el mismo paquete, es decir, que son exactamente lo mismo, son densidades diferentes de la misma cosa.

Un ejemplo claro de esta visión es tener un bloque de hielo en una cazuela, el cual es más concreto y palpable (esto sería lo físico), ese hielo que se ha derretido se convierte en agua, que es la emoción la cual es líquida, esa agua que ha hervido y se ha convertido en vapor es aire, el aire es pensamiento. Son tres densidades de la misma cosa,una persona esas tres densidades que se mueven y cambian a la vez.

No son tres cosas relacionadas, son la misma cosa. Si se miran desde esta perspectiva todo cambia.

 

La emoción es la clave, esta palabra viene del verbo latíno “emovere” que es igual a mover. Las emociones son movimientos y van en una dirección.

¿Cómo lo emocional se refleja en lo físico?

Son 4 emociones: alegría, tristeza, rabia y miedo.

  • La alegría se mueve hacia arriba.
  • La tristeza es el movimiento contrario, hacia abajo.
  • La agresividad o la rabia va hacia delante.
  • El miedo es lo contrario, va hacia atrás.

Además de adelante, atrás, arriba y abajo, tenemos un fuera y un dentro, la energía y la sangre van hacia afuera y adentro todo se recoge. La sangre cuando se recoge será más pálida y más fría.

Hay dos emociones rojas calientes y dos emociones azules frías, la alegría y la rabia son calientes y la tristeza y el miedo son frías.

Si nos planteamos que todo individuo tiene tendencia a estar en alguno de estos estados emocionales, habrá gente que esté enfadada y que siempre esté en ese movimiento hacia adelante pero le costará más sentir miedo, si hay algo que le hace sentir miedo le costará más manejarlo.

Si aceptamos que todos los individuos tenemos una tendencia habitual (todos podemos sentir todas las emociones pero sobresale más una) entonces podremos identificar donde estamos y así movernos a otras direcciones.

¿Qué podemos hacer una vez identificada nuestra emoción y nuestra postura?

Una vez que sabes como es tu postura, puedes trabajar para modificarla, no se habla de postura corporal si no de postura ante la vida,es decir que, hablamos de una postura física, emocional y mental. Para ello puedes realizar:

  • Trabajo corporal desde la consciencia.
  • Ciclo de consciencia, trabajo, consciencia, acción, consciencia, vida.

 

Trabajo corporal desde la consciencia

El ejercicio consiste en estar de pie, con los pies a la altura de las caderas, debes percibir tu postura… ¿Cómo apoyas tus pies? ¿Cómo es el grado de tensión y relajación?. Toma consciencia de tu cuerpo y de lo que hay, posterior a ello da un nombre a todo esto “ me siento más o menos alegre, agresivo, enfadado o con miedo”.

Coloca delante de ti a una persona, problema o situación, cualquier cosa con la que tengas conflicto o dificultad y desde esta sensación corporal siente cómo te enfrentas a esta persona y situación, que herramientas tienes y que no, que te permites y que no. Esta es la etapa de la consciencia.

En el trabajo se realiza cualquier tipo de movimiento del cuerpo, la finalidad es generar un movimiento o un cambio en el cuerpo. Necesitarás una banqueta y otra herramienta que sirva de apoyo para la cabeza.

Sitúa tu espalda en la banqueta más o menos a la altura en donde está la boca del estómago en la parte anterior y apoyas la cabeza en el otro segmento, debes llevar los brazos arriba y las rodillas a 90° separadas a la altura de las caderas, deja caer la pelvis y trata de respirar en el vientre. La duración debe ser de entre 1 a 2 minutos, para levantarte balancea el cuerpo y sigue con la posición en el pecho que te llevó a tomar este ejercicio.

En la segunda fase de consciencia, percibe como está tu cuerpo nuevamente, evidencia el pequeño cambio, la percepción que podrás tener ahora es de una postura más recta.

¿Qué emoción sientes ahora? Más o menos miedo, alegría, agresividad o tristeza, vuelve a colocar delante a esa persona, situación o problema.

La fase de la acción consiste en decir o realizar ese movimiento que ahora si te permites, sitúa a esa persona, problema o situación y di “YO QUIERO”, desde esta postura nueva, o busca qué palabra o expresión quieres decir.

 

Si ha habido un cambio antes y después del ejercicio, es importante que entiendas que eres tú mismo y que puedes ser esa persona del después siempre que quieras.

 

Una vez que te has permitido hacer y decir eso, debes realizar un nuevo ejercicio de consciencia ¿Cómo te sientes ahora?… El avance ha sido extraordinario, además sabrás cómo enfrentar las dificultades del mañana.

Este es el último paso del ciclo, lo que realmente permite que cambies es que salgas a la vida y hagas hoy eso lo que te has permitido hacer durante el ejercicio, ese es el camino para el cambio, para cambiar tu postura, para cambiarte a ti mismo hacia una versión mejor de ti.

Si deseas leer más contenido como este échale un vistazo al Blog de Body-mind y si quieres profundizar más este tema te invito a ver mi vídeo:

Reto Saludable
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